SEPTIMO GRADO:
RELIGION EN LA ANTIGUEDAD
TALLER 1
DOCENTE: RAMON VELAIDES JAIMES
La Edad Antigua es el período histórico que abarca desde la invención de la escritura hasta la caída del imperio roamano de occidente.
La escritura se inventó de forma independiente en varias culturas, siendo la escritura cuneiforme sumeria en Mesopotamia (actual Irak) la primera, alrededor del 3200-3500 a. C. Surgió por la necesidad administrativa de contabilidad (recibos de mercancías como cerveza).
La escritura pictográfica es un sistema de comunicación visual donde se representan ideas, objetos o conceptos mediante dibujos esquemáticos o pictogramas. Fue el primer gran paso hacia la escritura formal en la historia. (alrededor del 3300 a. C.), hasta la caída del Imperio Romano de Occidente en el 476 d. C.
La caída del Imperio romano de Occidente fue un proceso histórico de disolución y transformación política. Este colapso se originó por una compleja red de crisis económicas, inestabilidad política, presiones militares y la integración progresiva de los pueblos germánicos en el territorio.
En la antigüedad la religión no se distinguía de lo que hoy en día llamamos “mitología”, y consistía principalmente en ritos regulares basados en la creencia en seres sobrenaturales que habían creado el mundo y el cosmos, y seguían cuidando de él. Estas entidades eran antropomórficas y se comportaban de una manera que reflejaban estrechamente los valores de cierta cultura (como en Egipto) o a veces llevaban a cabo actos antiéticos a esos valores (como los que vemos con los dioses griegos).
La religión, se ocupa de: del aspecto espiritual de la condición humana, los dioses y diosas (o una sola entidad divina), la creación del mundo, el lugar del ser humano en el mundo, la vida tras la muerte, la eternidad, y cómo escapar del sufrimiento de este mundo o el siguiente: y toda nación ha creado su propio dios a su imagen y semejanza.
El filósofo griego Jenófanes de Colofón (c. 570-478 a.C.) escribió una vez: Los mortales suponen que los dioses nacen y tienen ropas y voces y formas como las suyas propias. Pero si los bueyes, los caballos y los leones tuvieran manos o pudieran pintar con sus manos, y crear obras como las que hace el hombre, los caballos pintarían imágenes de dioses con forma de caballo, los bueyes con forma de bueyes, y cada uno crearía cuerpos como el suyo propio. Los etíopes consideran que los dioses tienen la nariz plana y son negros; los tracios, que tienen los ojos azules y son pelirrojos.
Jenófanes creía que había “un dios, el más grande entre dioses y hombres, en nada parecido a los mortales, ni en cuerpo ni en mente”, pero estaba en minoría. El monoteísmo no tenía sentido para las gentes de la antigüedad, aparte de los visionarios y los profetas del Judaísmo. La mayor parte de la gente, al menos por lo que se puede saber de los registros arqueológicos y escritos, creía en muchos dioses, cada uno de los cuales tenía su propia área de influencia.
En la vida personal no hay una sola persona que cubra todas nuestras necesidades; hace falta interactuar con muchas personas distintas para poder conseguir un total y seguir con la vida.
De la misma manera, la gente de la antigüedad no creía que un solo dios pudiera hacerse cargo de todas las necesidades del individuo. Igual que nadie acudiría a un fontanero con un perro enfermo, nadie acudiría al dios de la guerra para que lo ayudara en el amor. Con problemas del corazón se iba a la diosa del amor; si alguien quería ganar una batalla, entonces acudía al dios de la guerra.
La multitud de dioses de las religiones ancestrales cumplían sus funciones como especialistas en sus respectivas áreas. En algunas culturas, cierto dios o diosa se hacía tan popular que llegaba a transcender la visión cultural de multiplicidad y asumía una posición tan poderosa y amplia que casi llegaba a transformar la cultura de politeísta a henoteísta.
Mientras que el politeísmo consiste en la adoración de muchos dioses, el henoteísmo consiste en adorar a un dios de muchas formas. Este cambio de opinión era muy raro en la antigüedad, y la diosa Isis y el dios Amón de Egipto son probablemente los mejores ejemplos de la ascendencia completa de una deidad, que pasa de ser una entre muchos a ser la creadora suprema y cuidadora del universo, reconocida en varias formas.
Toda cultura ancestral practicaba alguna forma de religión, pero no se puede aseverar con exactitud el momento en el que apareció la religión. La cuestión sobre si la religión mesopotámica inspiró la egipcia lleva discutiéndose más de un siglo, y no se ha podido resolver. Lo más probable es que cada cultura desarrollara sus propias creencias en seres sobrenaturales para explicar fenómenos naturales (el día y la noche, las estaciones) o como ayuda para entender la vida y ese estado de incertidumbre en el que el ser humano se encuentra a diario.